Síndrome de la niña buena

¡Hola!

Me gustaría escribir sobre nosotras las mujeres y de cómo nos educa la sociedad, de lo que está bien visto para una chica y de lo que no…porque por hacer excesivo caso a los demás acabamos con el síndrome de la niña buena, una forma de llamar lo que nos pasa cuando intentamos ser buenas y complacientes con los demás,…ya nos entendemos, ¿verdad ?  🙂

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Foto de google

Sé que la sociedad está muy avanzada y todo es muy moderno hoy en día, pero hay roles que se siguen perpetuando de generación en generación y que te marcan.

Me refiero a los roles sobre las niñas y los niños.

Evidentemente que la sociedad ha avanzado mucho y la mujer está consiguiendo llegar a niveles que hace no tantos años, eran impensables para nuestras abuelas.

Pero todavía a las chicas desde pequeñas se nos educa para que nos vistamos bien, para estar bien guapas para los demás, para que estemos quietecitas, sin hacer ruido, nos dicen que es lo que tenemos que hacer y como hacerlo para caer bien a todo el mundo. La sociedad tiene muy claro como tiene que ser una niña, como tiene que vestir, como tiene que comportarse, a que tiene que jugar, como hablar, que palabras usar…

Puede ser que conscientemente digamos que hacemos lo que queremos y vivimos como nos da la gana, pero en el fondo estamos condicionadas, incluso más de lo que pensamos. Estamos condicionadas por la sociedad en la que vivimos, por los anuncios que vemos en la televisión, por lo que oímos y vemos desde pequeñas. Por eso compramos determinados productos y nos comportamos de determinada manera.

A consecuencia de este condicionamiento, nosotras nos dedicamos a hacer cosas porque tenemos que hacerlas, porque así te lo han enseñado, porque quieres gustar a todo el mundo. Nos ponemos bien guapas porque así es como nos dice la sociedad que tenemos que ir, nos montamos en tacones de vértigo que nos acaban dañando los pies, nos ponemos ropa con la que quizás no nos sentimos cómodas, y un largo etc

El problema es que para caerles bien a los demás  y gustarles, nos olvidamos de caernos bien y de gustarnos a nosotras mismas.

E igual acabamos consiguiendo caerle bien a todo el mundo y gustarles a todos (cosa bastante difícil y casi improbable), pero el problema es que tal como dice el “síndrome de la niña buena” nos alejamos de quien somos nosotras, nos olvidamos de nuestra propia voz.

Y de tanto no escucharnos ya no sabemos ni como suena nuestra propia voz y…nos perdemos a nosotras mismas.

Y no sabemos ni como somos nosotras de verdad.

Y entonces, cuando te das cuenta de todo esto, toca ponerte en acción y cambiarlo: toca conocerte de nuevo o re-conocerte, saber quien eres tu de verdad, que es lo que quieres hacer, cómo quieres vivir tu vida, y dejar de ser esa niña tan buena que complace a todos (aunque sea de manera inconsciente y sin que nosotras mismas nos demos cuenta a nivel consciente de lo que hacemos).

Pero ¿Qué puedes hacer para dejar de ser tan niña buena?

Es difícil cambiar los hábitos de toda una vida, adquiridos cuando eras pequeña y que han sido los que han guiado tu vida desde entonces, pero puedes ir dando pequeños pasos e ir probando pequeños cambios, para ir conociéndote un poco más cada día, e ir encontrando de nuevo tu auténtica voz.

Te propongo tres pequeños ejercicios, que aunque son pequeños son muy poderosos. Para mi fueron el principio de todo, de todos los cambios que han ido viniendo luego:

  • Decir lo que sientes

En un entorno donde te sientas segura y cómoda, donde sepas que serás querida igualmente digas lo que digas, prueba a decir lo que sientes sobre un tema en concreto, sobre algo que sabes que no es demasiado conflictivo. Ensaya primero con un tema trivial, sin demasiadas consecuencias.

Y luego poco a poco, cuando te vayas sintiendo más segura, ya podrás decir lo que sientes sobre otros temas quizá más complejos.

  • Decir que no

Cuando te propongan algún plan que no acaba de encajarte prueba a decir que no puedes ir. Si quieres puedes decir una pequeña mentira, algo inofensivo, como “ya he quedado” o “ya tengo otros planes”

Y mira que consecuencias hay.

Seguramente ninguna. Tus amigos seguirán siendo tus amigos y seguirán queriendo quedar contigo. Prueba y verás.

  •  Hacer alguna actividad que te guste

Puede ser algo sencillo, como tomar un café con una amiga o ir a ver una película. Pero toma tu la iniciativa, llama a esa amiga con quien te apetece hablar y con quien hace tiempo que no hablas, ve a ver esa exposición que tanto te apetece ver pero a la que nadie de tu entorno quiere ir o ve a pasear porque te apetece hacerlo, simplemente porque si.

O empieza un hobby. Algo que te guste, sin ningún objetivo concreto, algo que no puedas añadir a tu currículum. Simplemente algo que te guste y lo hagas porque si, porque te apetece hacerlo. Como por ejemplo aquella afición que aparcaste hace muchos años, o aquella otra que nunca has tenido tiempo para hacer porque siempre había otras cosas más urgentes por delante.

Prueba a hacer estos tres sencillos pero potentes ejercicios.

Prueba a ver que te pasa, a ver que sientes y que te dicen tus tripas, ellas tienen razón. ¡Siempre la tienen! Confía en ellas, confía en tu cuerpo.

Sin olvidar que no sé trata de ir en contra de todo el mundo y de caerle mal a los demás. Nunca hay que olvidar que vivimos en sociedad y necesitamos el contacto con los demás. Por lo tanto debemos encontrar un punto medio: ser quien somos en verdad, mientras vivimos en sociedad.

¿Me dices como te ha ido? me encantará conocer tu experiencia

¡Ánimos y a por todas mujeres valientes!

Odina

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18 comentarios en “Síndrome de la niña buena

  1. Pingback: Decir que no y no agobiarte en el intento | Cami a l'estel

  2. Pingback: Cuida tu cuerpo | Cami a l'estel

  3. Nada más el titulo del post llamó poderosamente mi atención Odina, esto es algo así como el síndrome del impostor, nos pasamos toda la vida siendo alguien que no somos para que los demás nos acepten, sin darnos cuenta que ese rechazo que esperamos de afuera ya está implantado adentro.
    Como dice un psicoterapeuta venezolano que adoro: “nos criaron para ser buenos y no felices”, y esto es lo que le pasa a la niña buena, es buena pero no feliz, es apta para la sociedad, pero ¿Quién creó todos esos preceptos? Por lo general son dictámenes masculinos retrógrados y arcaicos aplicados a una vida moderna que, como bien dices, ha evolucionado, pero seguimos asumiendo este rol dentro de un mundo que se ha visto en la necesidad de abolir sus propias restricciones.
    Dejemos de ser niñas buenas y seamos ahora mujeres empoderadas amándose y aprendiendo amar de manera adecuada.
    Un abrazo.

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    • Muchas gracias por tu comentario Eliana. Es exactamente eso, en la sociedad se nos educa para ser aptas pero no felices. Ya es hora de empoderarnos y amarnos de una manera sana, para ser realmente felices con nosotras mismas, y aceptandonos tal y como somos realmente nosotras.
      Un fuerte abrazo

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  4. Portarse bien para caerle bien a los demás, no es negocio, lo importante es ser como se es sin importar que los demás se paren en las pestañas.
    Primero yo, segundo yo y tercero también, mientras que estemos a gusto con nosotras mismas los demás pueden decir misa.

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  5. Bravo Odina! Ya está bien de ser niñas buenas y querer complacer a todo el mundo en detrimento de nuestra felicidad y bienestar. Cada vez que oigo a padres llamar a sus hijas “princesas” y a sus hijos “campeones” se me eriza el vello. ¿Qué tal si empezamos a llamar a las niñas campeonas también? Para que se sientas fuertes y valientes en vez de pensar que sólo deben ser monas y, como tú dices, calladitas y complacientes.

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    • Así es Dorit, no puede ser bueno que las niñas sean sólo princesas y los niños sólo campeones, tal como tu dices, deberíamos dejar estas expresiones tan patriarcales y educar en la igualdad, para que así las mujeres dejemos de complacer a los demás y nos complagamos a nosotras mismas
      Un abrazo

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  6. Holaaa!! Me ha gustado mucho tu post, la verdad es que muchas veces nos olvidamos que lo mas importante es hacer lo que verdaderamente nos gusta, yo estuve mucho años trabajando en una empresa en la que me trataban fatal y yo tenía que decir lo que ellos querian oir, totalmente forzado, pensé que no podía trabajar en un lugar que me gustara y estaba muy equivocada, ahora estoy haciendo lo que me gusta y nunca digo lo que no siento.
    Un beso!

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    • ¡Gracias por tus palabras Sandra!
      Enhorabuena por trabajar en lo que te gusta y por la valentía de hacer el cambio.
      Muchas veces nos olvidamos de nosotras mismas y de lo que deseamos realmente y acabamos siendo infelices. Por eso hay que tener un egoísmo sano y decir siempre lo que sentimos con respecto hacia el otro.
      Un abrazo

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  7. Mucha razón cuando te refieres a hacer lo que se espera de nosotras.
    Muchas veces hacemos lo que no nos apetece por encajar, por sentirnos aceptados y porque es lo que se espera de nosotras. Con los años he ido aprendiendo a decir que no, y aunque lo hago, en muchas ocasiones soy muy consciente de que no hacer según qué cosas los demás me estarán criticando…
    Pero bueno, también tenemos que aprender a vivir con las críticas.

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    • Si Pilar, por hacer según qué que no es lo que se espera de nosotras nos pueden criticar, pero lo que hacemos no tiene porque gustar a todo el mundo, o sea que, como tu dices, hay que vivir con las críticas y sobretodo de acuerdo a lo que queremos y a nuestros valores
      Un abrazo

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  8. Hay el mundo y sus prejuicios. Un tiempo vivía queriendo complacer a todo el mundo, y al final los resultados nunca son buenos. Este tema me ayuda a reflexionar en el amor propio, prometo estoy yo y luego los demás. Siempre digo, haz lo que tengas que hacer sin la necesidad de ofender y lastimar a los demás.
    Saludos.

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    • Cierto Alexia, tenemos que hacer y decir lo que queremos y a la vez respetar a los demás, una cosa no está reñida con la otra.
      Complacer a los demás no es bueno, porque si lo hacemos nos perdemos a nosotras mismas.
      Un abrazo

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  9. Tan difícil que es ser uno mismo, es triste ver como muchas personas sufren de este síndrome incluso sin saberlo siquiera, todo por querer ser aceptadas, por temor al qué dirán y sobre todo por encajar en un grupo muchas veces que no nos apoya y que no nos acepta realmente por lo que somos sino por lo que representamos.

    Me gustan mucho tus consejos y creo que podemos salir de esta etiqueta y buscar nuestra voz auténtica, si es algo que realmente queremos descubrir 🙂

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    • Diana si es difícil ser una mismo pero si no somos nosotras ¿quien vamos a ser sino? Tenemos que buscar nuestra propia voz, como tu dices, y expresarnos con ella de la forma más auténtica posible.
      Un abrazo

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  10. Hola preciosa!

    Qué buenísimo me parece que hayas decidido tratar este tema!

    Durante muchos años yo he “vivido” mi vida bajo los efectos de este síndrome, esforzándome en ser la perfecta hermana, la perfecta hija, la perfecta amiga, la perfecta estudiante y un sinfín de perfecciones más.

    Hace cinco años aproximadamente desperté y decicí revelarme contra el mundo, dar un golpetazo encima de la mesa y actuar porque ya iba siendo hora de decir basta.

    Poco a poco, fui construyendo la vida que quería para mí y me fui desapegando de aquellas creencias e ideas que me estaban limitando a la hora de dejar fluir a la persona que llevo dentro. No ha sido nada sencillo, pero el proceso ha sido muy satisfactorio porque, al fin, conecto y soy coherente con quien soy en realidad, no con quien mi entorno espera que sea.

    Gracias por estas fantásticas reflexiones! Un gran abrazo, guapa!

    Ali

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    • Muchas gracias Ali por tu testimonio, es muy bonito que lo puedas contar en público.
      Yo también he hecho el mismo camino que tu y por eso te entiendo perfectamente. Hay que ser quien somos y expresar nuestra esencia tal cual es, sin perder el respeto hacia los que nos rodean.
      Un fuerte abrazo

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