Entrevista a Jonathan Gershuny

Solo se puede comprender el futuro cuando se comprende la vida diaria, así que decidimos conseguir muestras aleatorias de lo que la gente hace en su día a día desde que se levantan hasta que se acuesta.

¿Pedirle a la gente un diario detallado sobre el uso de su tiempo?

Sí, y llevo recogiendo información desde la Universidad de Oxford, de la que soy profesor, desde los años ochenta y de 25 países, más todo lo que tenemos de décadas anteriores.

¿Y nuestra vida diaria es más interesante que la de las hormigas?

Ja, ja, ja. Tengo una respuesta para eso: el hecho de mantener un diario puede hacer que la vida sea más interesante, porque la gente reflexiona y se da cuenta que pasa muchas horas haciendo lo que no le gusta y muy pocas haciendo lo que le gusta, y ajustan.

¿Tantos años de estudio a qué conclusión le han llevado?

Que lo que hacemos durante el día determina el tipo de vida y la sociedad que tenemos, nuestra política, nuestra economía…

Investigadores del sueño afirman que debido a que ahora los comercios no cierran nunca la gente duerme menos y está más estresada. Pero no es cierto, el tiempo del sueño ha ido aumentando y se ha extendido a lo largo del día. La siesta española se impone. Y me llama la atención otro cambio social muy significativo.

Cuénteme.

Hasta hace 40 años la clase social alta dedicaba más tiempo al ocio que al trabajo. Esa tendencia se ha invertido, y ahora las clases altas dedican más tiempo al trabajo y las bajas al ocio. Se podrían extraer muchas y maliciosas conclusiones. La fundamental es que ahora estar ocupado es la medalla de honor. Si no estás muy ocupado y estresado eres un fracaso.

¿Y no se han ocupado de la felicidad?

En los diarios pedimos el grado de satisfacción y disfrute de las tareas. Y se realizaron dos estudios muy interesantes en EE.UU. y el Reino Unido en los que se calculaba la utilidad marginal del tiempo.

¿Qué significa eso?

El cambio que genera cada minuto adicional que tú dedicas a una actividad, y descubrieron que cada minuto adicional disminuye el grado de satisfacción de esa actividad.

¿Si hacemos mucho de lo que nos gusta nos deja de gustar?

Exacto. Midieron por ejemplo el ocio en casa de las mujeres, y descubrieron que la actividad marginal se hacía negativa a partir de seis horas y media. Lo sorprendente es que en los dos países los resultados fueron idénticos.

 

Fuente: Extracto de una entrevista con Jonathan Gershuny en La Vanguardia

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